El Comité por la Libertad de los Presos Políticos de Venezuela (Clippve) reportó el traslado no notificado de al menos 32 detenidos por motivos políticos desde el centro penitenciario El Rodeo I hacia el Fuerte Guaicaipuro, ubicado en el estado Miranda. Según la información difundida por el portal digital Runrun.es, la movilización de los internos se ejecutó sin que las autoridades ofrecieran información oficial a los familiares, quienes mantienen una presencia constante en las inmediaciones del recinto carcelario. Esta situación generó un incremento en las tensiones dentro y fuera de la instalación penal debido a la falta de canales de comunicación institucionales.
Monitoreo ciudadano y la vigilia en El Rodeo I
Los familiares de los privados de libertad acumulan más de 230 días de permanencia continua en las afueras de la cárcel de El Rodeo I, en el estado Miranda, con el propósito de custodiar la integridad de los internos y exigir información sobre sus procesos judiciales. De acuerdo con los reportes publicados por Runrun.es, la situación de alerta se agudizó durante la mañana del jueves 3 de septiembre, cuando los allegados observaron el ingreso de varias unidades de transporte público y autobuses al recinto carcelario, un hecho que suele anticipar movimientos masivos de población penal.
Ante la ausencia de vocería oficial por parte de la dirección del penal o del ministerio correspondiente, los familiares recurrieron a métodos de verificación no convencionales. Según detalló Clippve, un grupo de personas ascendió a una zona montañosa contigua a la estructura carcelaria para intentar establecer contacto verbal con los reclusos utilizando el eco de la geografía local. Mediante esta técnica de comunicación a distancia, los familiares lograron confirmar de manera preliminar que se habían ejecutado 32 traslados de internos durante la noche del miércoles 2 de septiembre.
La falta de notificaciones previas a los defensores y parientes constituye un patrón recurrente en la gestión de estos casos, según señalan las organizaciones de derechos humanos. Los familiares que pernoctan en las adyacencias de El Rodeo I describen que la incertidumbre sobre el paradero de los detenidos agrava el impacto de la reclusión, obligándolos a mantener guardias nocturnas y esquemas de vigilancia civil para detectar cualquier movimiento irregular en las puertas del penal.




