Exfuncionaria de PoliChacao cuenta su experiencia en El Helicoide: teníamos que dormir con los gritos de los torturados
Caracas.- La exfuncionaria de la Policía Municipal de Chacao (PoliChacao) y expresa política, Venus Soleil Medina Ferrer, declaró ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) sobre las condiciones de reclusión que vivió en el centro de detención conocido como El Helicoide, así como los signos de violencia que, según afirmó, presenció en otros […]
La entrada Exfuncionaria de PoliChacao cuenta su experiencia en El Helicoide: teníamos que dormir con los gritos de los torturados se publicó primero en El Pitazo.
E
Fuente Original
El Pitazo
7 may. 2026
Los Gritos del Helicoide: Testimonio de Terror y la Sombra de la Tortura en Venezuela
Caracas, Venezuela. La voz de Venus Soleil Medina Ferrer, exfuncionaria de la Policía Municipal de Chacao (PoliChacao) y expresa política, resonó ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) como un eco lúgubre de los horrores que, según su testimonio, se viven entre los muros de El Helicoide, el emblemático centro de reclusión del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Su relato no solo detalla las condiciones infrahumanas de hacinamiento e insalubridad, sino que arranca el velo a una verdad aún más escalofriante: la constante presencia de la tortura, cuyos gritos se convertían en la banda sonora obligada para quienes intentaban conciliar el sueño en las celdas contiguas.
El testimonio de Medina Ferrer, ofrecido en el marco de la búsqueda de justicia y visibilización de la crisis de derechos humanos en Venezuela, pinta un cuadro desolador de la realidad carcelaria para los considerados "presos políticos". Su experiencia, vivida desde junio de 2016, es una ventana a un sistema que, según denuncias de múltiples organizaciones nacionales e internacionales, utiliza la detención arbitraria y el trato cruel, inhumano y degradante como herramientas de represión política.
El Hacinamiento como Castigo y la Sed Constante
La expolicía de Chacao describió la celda femenina de El Helicoide como un espacio de hacinamiento extremo, una constante en las prisiones venezolanas pero magnificada en este centro. Al llegar, encontró a 32 detenidas en un área diseñada para una fracción de esa cifra, una realidad que se traduce en la anulación de cualquier noción de privacidad, dignidad o espacio personal. Esta sobrepoblación no es un hecho aislado; es un patrón documentado por organizaciones como el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) y Provea, que han advertido sobre la crítica situación de los centros penitenciarios y de detención preventiva en el país, donde el hacinamiento supera con creces el 200% en muchos casos.
Las condiciones de higiene eran inexistentes. Medina Ferrer relató la lucha diaria por el acceso a algo tan básico como el agua. La ausencia de un suministro regular obligaba a las reclusas a almacenar el líquido en envases plásticos, racionando su uso para todas las necesidades, incluyendo la higiene menstrual. "Teníamos que llenar envases plásticos para poder almacenar agua. Esto se traducía en que nuestras condiciones como mujeres, bien sea menstruación y todo esto, teníamos que limitarnos a ese uso para poder almacenar el agua", explicó. Esta escasez, aunada a la existencia de solo dos baños para decenas de mujeres, generaba un caldo de cultivo para enfermedades. Infecciones en la piel y problemas estomacales eran la norma, no la excepción, consecuencia directa de la falta de salubridad y la imposibilidad de mantener una higiene mínima.
El Desasosiego Nocturno: Comida Descompuesta y Gritos de Tortura
La precariedad se extendía al alimento. Medina Ferrer testificó que, a menudo, la comida que les era entregada ya se encontraba en estado de descomposición. Sin embargo, la necesidad imperaba sobre la repulsión, obligándolas a ingerirla para sobrevivir. "Aunque la comida muchas veces llegaba a la hora, cuando era pasada al área de las celdas femeninas ya estaba en estado de descomposición. Sin embargo, así la teníamos que ingerir por necesidad", afirmó. Esta situación no solo comprometía la salud de las detenidas, sino que revelaba un desprecio sistemático por su bienestar y sus derechos más elementales.
Pero quizás el aspecto más desgarrador de su relato es la descripción de las noches en El Helicoide. El descanso, lejos de ser un alivio, se convertía en una agonía. "También esta celda femenina tiene algo particular, y es que encima de ella están las oficinas de interrogatorios o torturas, donde muchas veces teníamos que dormir con los gritos de las personas que en ese momento estaban siendo torturadas", narró Medina Ferrer. Este detalle no es menor; transforma el silencio de la noche en un escenario de terror psicológico. La luz blanca, perpetuamente encendida, disipaba cualquier posibilidad de descanso real, generando desorientación y, como ella misma señaló, "pérdida de memoria y afectaciones en la mente". La incertidumbre y el miedo a ser la próxima víctima de los interrogatorios o "torturas" creaban un "desasosiego constante", una tortura psicológica que se sumaba a las precarias condiciones físicas.
Testigo de la Barbarie: Signos de Violencia en Otros Detenidos
Aunque Venus Medina Ferrer aseguró no haber sido víctima directa de agresiones físicas, su testimonio es crucial al detallar lo que presenció en otros detenidos. Sus palabras se suman a las numerosas denuncias que han caracterizado a El Helicoide como un centro donde la tortura física y psicológica es una práctica sistemática.
Ella relató el caso de su compañera María Pérez, quien regresó de un interrogatorio con "hematomas y lesiones en distintas partes del cuerpo", incluyendo signos de haber tenido "cinta adhesiva y papel periódico alrededor" de la cabeza. También mencionó a Ángel Sánchez y Johnny Velásquez, a quienes vio con "signos de maltrato" tras ser sometidos a interrogatorios.
El caso de César Mijares fue particularmente impactante. Medina Ferrer lo vio en una celda cercana, "completamente con la cabeza rodeada con cinta adhesiva y papel periódico", atado de pies y manos. Horas después, cuando le retiraron lo que le cubría el rostro, Mijares, sin poder hablar, alzó su camisa para mostrar los "hematomas que tenía en su cuerpo". Estas descripciones no son meras conjeturas; son observaciones directas de las consecuencias físicas de la violencia aplicada durante los interrogatorios, corroborando los patrones de tortura documentados por expertos de la ONU y organizaciones de derechos humanos.
El Helicoide: De Símbolo de Modernidad a Centro de Represión
Para entender la magnitud del testimonio de Medina Ferrer, es fundamental contextualizar el lugar de los hechos: El Helicoide. Concebido en la década de 1950 como un centro comercial futurista, su diseño arquitectónico en espiral lo convirtió en un ícono de la modernidad venezolana. Sin embargo, su destino tomó un giro oscuro. Tras años de abandono, fue intervenido y finalmente se convirtió en la sede principal del SEBIN, la policía política del Estado, y uno de los centros de detención más conocidos para presos políticos en Venezuela.
La transformación de El Helicoide es una metáfora de la deriva autoritaria del país. Lo que una vez representó un sueño de progreso, hoy es sinónimo de represión, violaciones de derechos humanos y tortura. Desde la llegada del chavismo al poder, y de manera más pronunciada a partir de 2014, El Helicoide ha albergado a estudiantes, activistas, militares disidentes, periodistas y políticos de oposición, muchos de ellos detenidos arbitrariamente y sometidos a condiciones que violan flagrantemente las normativas nacionales e internacionales sobre el trato a personas privadas de libertad.
El caso de Venus Soleil Medina Ferrer se inscribe en un patrón más amplio de persecución política. Ella, como exfuncionaria de PoliChacao, una policía municipal de un bastión opositor, representa a un sector que ha sido particularmente blanco de la represión. Las detenciones de agentes de policías municipales y regionales, así como de militares, han sido una constante en la estrategia del gobierno para desmantelar cualquier foco de disidencia.
Implicaciones: El Peso de la Verdad y la Búsqueda de Justicia
El testimonio de Venus Soleil Medina Ferrer ante la Corte IDH tiene profundas implicaciones en varios frentes:
1. Reafirmación de la Crisis Humanitaria y de Derechos Humanos: Su relato se suma a un voluminoso cuerpo de evidencia que documenta la sistemática violación de derechos humanos en Venezuela. Informes de la Misión de Determinación de Hechos de la ONU, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) y diversas ONG venezolanas e internacionales han señalado la existencia de patrones de detención arbitraria, tortura y desapariciones forzadas. El testimonio de Medina Ferrer no hace sino reforzar estas conclusiones, aportando detalles vívidos y de primera mano que desmienten cualquier intento de negación oficial.
2. Presión Internacional y Rendición de Cuentas: Aunque Venezuela denunció la Convención Americana sobre Derechos Humanos en 2012, limitando la jurisdicción de la Corte IDH para nuevos casos, el hecho de que estas denuncias se presenten ante este tribunal es crucial. La Corte IDH sigue siendo una plataforma fundamental para la visibilización y documentación de violaciones. Estos testimonios contribuyen a la construcción de un expediente internacional contra el Estado venezolano y los posibles responsables individuales, alimentando procesos en instancias como la Corte Penal Internacional (CPI), que ya investiga presuntos crímenes de lesa humanidad en el país. La presión internacional, aunque a menudo lenta, es una de las pocas vías para que las víctimas encuentren justicia.
3. Impacto Psicosocial y la Memoria Histórica: La narración de Medina Ferrer no solo es un acto de valentía, sino también una contribución a la memoria histórica del país. Estos testimonios son fundamentales para que la sociedad venezolana y la comunidad internacional no olviden lo ocurrido. La constante amenaza de la detención y la tortura genera un "efecto paralizador" en la sociedad, limitando la participación ciudadana y la libertad de expresión. Sin embargo, cada testimonio que rompe el silencio es un desafío a esa parálisis, un recordatorio de que la verdad, por dolorosa que sea, es un paso indispensable hacia la sanación y la reconstrucción democrática.
4. Desafío a la Impunidad: La impunidad ha sido uno de los mayores flagelos en Venezuela. Los responsables de torturas y violaciones de derechos humanos rara vez son llevados ante la justicia dentro del país. Testimonios como el de Medina Ferrer buscan romper ese ciclo, exigiendo que los perpetradores rindan cuentas. Aunque el camino es largo y difícil, cada denuncia fortalece la posibilidad de que, en el futuro, se establezcan mecanismos de justicia transicional que permitan sancionar los crímenes cometidos y reparar a las víctimas.
Conclusión: La Lucha por la Dignidad Humana
El relato de Venus Soleil Medina Ferrer es más que una declaración; es un grito de alerta y una demanda de justicia. Sus palabras nos recuerdan que, detrás de las cifras y los informes, hay seres humanos que han soportado condiciones extremas, que han sido testigos de la barbarie y que han vivido con el miedo constante. El Helicoide, de ser un símbolo de progreso, se ha convertido en el epicentro de una de las facetas más oscuras de la represión en Venezuela, donde los derechos humanos son sistemáticamente vulnerados.
Desde "Libertad VZLA", reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con la verdad y la libertad de expresión. Continuaremos visibilizando estas denuncias, porque el silencio es el mayor aliado de la impunidad. La comunidad internacional y la sociedad venezolana tienen el deber de escuchar y actuar. Los gritos de los torturados, que resonaban en las noches de El Helicoide, no pueden ni deben ser silenciados en la conciencia