La sede del Instituto de Previsión y Asistencia Social para el Personal del Ministerio de Educación (Ipasme) en San Juan de los Morros, capital del estado Guárico, se ha convertido en una alarmante metáfora del deterioro institucional que azota a Venezuela. Lo que debería ser un baluarte de la salud y el bienestar para los educadores y sus familias, hoy es una edificación desvencijada, con su terraza principal desprovista de techo, generando filtraciones que convierten sus instalaciones en un riesgo latente para la integridad física de quienes la visitan y trabajan allí. La denuncia de trabajadores y usuarios no es solo un llamado de auxilio, sino un grito de indignación frente a un abandono que se prolonga por más de dos años, paralizando parcialmente actividades vitales y reflejando una profunda crisis en la gestión de los servicios públicos esenciales.
El Ipasme: De Pilar Social a Ruina Visible
La imagen de una institución de salud pública operando "sin techo y con filtraciones" en la capital de un estado clave como Guárico, evidencia la desidia que ha carcomido la infraestructura pública en Venezuela. El Ipasme, concebido en su momento como un organismo fundamental para la seguridad social del personal del Ministerio de Educación, sus jubilados y sus familiares, ofreciendo servicios médicos, odontológicos, farmacéuticos y asistenciales, ha visto cómo sus capacidades se reducen drásticamente. En San Juan de los Morros, la problemática es palpable: la ausencia de un techo adecuado en la terraza superior ha transformado la planta baja en una zona de riesgo cada vez que las lluvias azotan la región. Las filtraciones no solo comprometen la estructura del edificio, sino que también exponen a pacientes y personal a condiciones insalubres y peligrosas, incluyendo el riesgo de caídas y la interrupción de equipos médicos sensibles.
Antonio Campos, vocero de los afectados, ha sido enfático al señalar que esta grave situación no es reciente; se arrastra desde hace más de dos años. Este prolongado lapso sin soluciones pone en evidencia la inacción de las autoridades competentes, que han permitido que un problema de mantenimiento se convierta en una emergencia estructural. La paralización parcial de las actividades no es un mero inconveniente burocrático; significa que educadores enfermos, niños que requieren atención odontológica o adultos mayores que buscan sus medicinas, se ven privados de un servicio al que tienen derecho y por el que sus cotizaciones deberían garantizar. La frase de Campos, "Es de estricta justicia para el pueblo de San Juan de los Morros que se recupere este espacio de salud de manera digna y segura", encapsula el sentimiento de abandono y la exigencia de respeto por parte de una comunidad que ve cómo sus derechos fundamentales son menoscabados.




