Líderes militares de Colombia: Máximos comandantes del ELN y la Segunda Marquetalia siguen en Venezuela
En una entrevista publicada en Revista Semana este 6 de septiembre de 2026, el ministro de Defensa, general (r) Jorge Mora; el comandante de las Fuerzas Militares, general Erik Rodríguez, y el director de la Policía Nacional, general Alejandro Barrera, hicieron fuertes declaraciones sobre Venezuela, relativas al refugio de grupos criminales colombianos y la necesidad
Los máximos comandantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y de la Segunda Marquetalia se encuentran refugiados en territorio venezolano, desde donde han expandido sus operaciones delictivas hacia el estado Amazonas y la frontera con Guyana, según revelaron altos mandos militares de Colombia en una entrevista concedida a la Revista Semana y reseñada por el portal Runrun.es. Esta situación, confirmada por la cúpula de seguridad colombiana, transforma la actividad de estos grupos en una amenaza de carácter transnacional que excede los límites fronterizos colombo-venezolanos y afecta directamente la estabilidad de la región.
Ubicación y condiciones de la cúpula guerrillera en Venezuela
De acuerdo con las declaraciones del comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, el general Erik Rodríguez, la totalidad de la dirección principal del ELN se localiza actualmente en Venezuela. Entre los nombres señalados por el jefe militar se encuentran figuras clave de la organización insurgente como alias Pablito, Silvana Guerrero, Pablo Beltrán y Antonio García. Asimismo, el reporte militar confirma que Iván Márquez, el máximo líder de la disidencia de las Fuerzas Armadas Reservarias de Colombia (FARC) conocida como Segunda Marquetalia, también permanece en el territorio nacional.
La permanencia de estos jefes guerrilleros en el país no se limita a zonas rurales o campamentos improvisados en la selva. El director de la Policía Nacional de Colombia, el general Alejandro Barrera, detalló en la entrevista reproducida por Runrun.es que los líderes de estas organizaciones operan de manera clandestina pero dentro de entornos urbanos que les garantizan seguridad y confort. Según la información de inteligencia compartida por Barrera, estas personas, debido a su edad avanzada y requerimientos de salud, habitan en zonas residenciales, casas de campo y fincas que les ofrecen comodidades ausentes en las áreas de combate tradicionales en el lado colombiano de la frontera.
Esta infraestructura de apoyo urbano facilita que los cabecillas mantengan la dirección de sus estructuras sin la presión operativa directa que sufren en territorio colombiano. La movilidad y el resguardo dentro de áreas pobladas venezolanas les permiten gestionar recursos, coordinar acciones y mantener comunicaciones activas con sus frentes operativos sin el riesgo inminente de ser localizados en operativos de selva.
Expansión territorial hacia el oriente y la frontera con Guyana
La presencia de los grupos armados colombianos en Venezuela ha superado la tradicional franja fronteriza occidental para adentrarse profundamente en el territorio nacional. El general Erik Rodríguez advirtió que el ELN ha expandido de manera sistemática su área de influencia delictiva a través del estado Amazonas, desplazando sus estructuras operativas hacia el oriente del país. Este movimiento estratégico ha llevado a la organización a establecer posiciones activas en la frontera entre Venezuela y Guyana, así como dentro del propio territorio guyanés.
El director de la Policía Nacional de Colombia, general Alejandro Barrera, coincidió en este diagnóstico al señalar que el objetivo principal de estas agrupaciones es la consolidación del control territorial absoluto. Barrera explicó que este patrón de expansión, que inicialmente se aplicó en Colombia y posteriormente se replicó en diversas regiones de Ecuador y Venezuela, ahora se proyecta de manera directa sobre Guyana.
El motor detrás de este despliegue geográfico no es de carácter ideológico, sino económico. Las autoridades colombianas enfatizaron que estas organizaciones operan bajo un sistema de economías criminales unificado, cuyo sostenimiento financiero depende de dos actividades principales: el narcotráfico a gran escala y la extracción ilícita de recursos minerales en yacimientos del sur y oriente venezolano. La explotación minera ilegal en el Arco Minero del Orinoco y zonas adyacentes en el estado Amazonas funciona como una fuente de financiamiento clave que permite la autonomía operativa y el crecimiento logístico de la organización en la región.
Petición de apoyo internacional y el rol de Estados Unidos
Ante la imposibilidad de actuar directamente sobre el territorio soberano venezolano, el gobierno de Colombia ha iniciado gestiones diplomáticas y de seguridad con los Estados Unidos para abordar la situación de los campamentos y liderazgos guerrilleros. El ministro de Defensa colombiano, el general retirado Jorge Mora, informó en la entrevista que aprovechó un encuentro multilateral en Panamá para plantear formalmente esta problemática ante el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth.
Durante este encuentro, en el cual Colombia formalizó su adhesión a la Alianza contra el Crimen Organizado Transnacional (A3C) junto a los ministros de Defensa de Ecuador, El Salvador y Panamá, se solicitó de manera conjunta al gobierno estadounidense ejercer medidas de presión diplomática y operativa sobre las autoridades en Caracas. La solicitud específica presentada por Mora busca que se obligue a Venezuela a retomar el control efectivo de sus fronteras y a desmantelar de forma activa los campamentos criminales que se encuentran establecidos en su jurisdicción.
El ministro Mora justificó esta petición argumentando que los esfuerzos de las fuerzas de seguridad colombianas para recuperar el control de sus territorios fronterizos resultan insuficientes si las agrupaciones delictivas conservan total libertad de maniobra al cru