¡La locura! En Apure venden la carne carísima pese a que es un estado ganadero
El exparlamentario a la Asamblea Nacional por el estado Apure, Juan García Escalona, alertó sobre el golpe que sufre el presupuesto de las familias llaneras
El kilo de carne de res en el estado Apure se comercializa actualmente a precios que oscilan entre los 12 y los 13 dólares, una tarifa que afecta el presupuesto de las familias en una de las principales regiones ganaderas de Venezuela. De acuerdo con la denuncia presentada por el exparlamentario a la Asamblea Nacional por esta entidad, Juan García Escalona, este incremento responde a una distorsión en la cadena de comercialización y no a la escasez del producto. La situación expone una contradicción económica en el segundo estado con mayor producción de ganado vacuno en el país.
Monopolio y control en la cadena de distribución
García Escalona señaló que el encarecimiento del producto se debe a la concentración del negocio de los mataderos y de los canales de distribución en la región llanera. Según el exlegislador, este monopolio está controlado por un único grupo económico que opera con el respaldo de diversos sectores del poder político, policial y militar en el estado Apure. Esta estructura impide el desarrollo de una competencia abierta y justa en el mercado local, lo que se traduce de manera directa en el alza de los precios para los consumidores finales.
La centralización de los procesos de beneficio y distribución de la carne de res no solo restringe las opciones de compra de los ciudadanos de Apure, sino que también genera distorsiones que repercuten en el resto del mercado nacional. Al no existir una pluralidad de actores comerciales autorizados para procesar el ganado, los precios de intermediación se elevan de forma desproporcionada. El dirigente político enfatizó que esta situación limita el acceso a la proteína animal para la población de menores recursos, contradiciendo la vocación productiva de una región tradicionalmente ganadera.
El cierre de los botalones y el impacto histórico
La raíz de la actual crisis en la distribución de carne en Apure se remonta a decisiones políticas tomadas en gestiones previas. Según detalló García Escalona, durante el mandato del exgobernador Ramón Carrizalez se ordenó el cierre de los espacios comunitarios de matanza de ganado, conocidos tradicionalmente en los llanos venezolanos como botalones. Estas instalaciones rurales habían funcionado durante más de un siglo como el mecanismo principal para el procesamiento y distribución local de carne en las comunidades apartadas.
El cese de operaciones de los botalones, calificado por el exparlamentario como una medida arbitraria, interrumpió una dinámica económica y social profundamente arraigada en el medio rural apureño. Esta política de centralización debilitó la posición de los pequeños y medianos productores ganaderos, quienes perdieron la capacidad de comercializar directamente sus productos en sus zonas de influencia. Al clausurar estos espacios, los criadores locales se vieron obligados a depender exclusivamente de los grandes mataderos controlados, lo que redujo sus márgenes de ganancia y favoreció la consolidación del monopolio que hoy rige la comercialización de la carne en el estado.
Exportación versus seguridad alimentaria local
La denuncia del exparlamentario coincide con la implementación de nuevas políticas por parte del Ministerio de Agricultura y Tierras. Estas medidas gubernamentales contemplan la caracterización del rebaño bovino nacional y la ejecución de planes de control de la fiebre aftosa, con el objetivo de cumplir con los estándares sanitarios requeridos para iniciar la exportación de ganado en pie y productos cárnicos hacia la República de Colombia.
Aunque García Escalona consideró que el crecimiento del sector productivo y la apertura de canales de comercio internacional son aspectos positivos para la economía general, cuestionó la ausencia de políticas públicas orientadas a proteger el consumo interno. Desde su perspectiva, los esfuerzos institucionales no deben enfocarse únicamente en los mercados externos mientras la población local enfrenta dificultades para adquirir los alimentos producidos en su propio territorio. El dirigente argumentó que la prioridad de las autoridades agrícolas y comerciales debe ser el diseño de mecanismos que aseguren el abastecimiento interno a precios accesibles para los ciudadanos de la región llanera y del resto del país.
Propuestas para la descentralización del mercado cárnico
Para corregir las distorsiones de precios y devolver el dinamismo al sector ganadero local, el exdiputado planteó una propuesta basada en la descentralización del proceso de matanza. La alternativa presentada contempla la reapertura controlada y supervisada de los botalones en las áreas rurales del estado Apure. Según el planteamiento, esta medida debe ejecutarse bajo el cumplimiento estricto de normativas sanitarias, de salud animal y de regulaciones legales vigentes.
La propuesta de García Escalona establece que este proceso de reactivación de los botalones debe contar con el acompañamiento directo de las instituciones competentes del Estado. Entre los actores llamados a participar en la supervisión de estas actividades se encuentran los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana encargados del control ganadero y los comisarios rurales de cada localidad. Este esquema de vigilancia mixta buscaría garantizar que el procesamiento de la carne cumpla con las condiciones de higiene necesarias para el consumo humano, al tiempo que se previene el abigeato y otras actividades delictivas en las zonas de producción.
De acuerdo con el análisis del exparlamentario, la descentralización de la matanza de ganado permitiría reducir de forma significativa los costos logísticos y de